domingo, 31 de mayo de 2020

 Escuelas en llamas, sin lápiz pero con balas




En 26 conflictos armados alrededor del mundo los colegios son atacados o utilizados por fuerzas militares, situación que pone en riesgo la vida de los estudiantes. Son trece millones de niños que no asisten a la escuela por la guerra.








Sin lápices pero con balas, Siria e Iraq

La guerra en Siria ha desplazado a más de 7,6 millones de personas dentro del país. Más de cuatro millones de sirios han cruzado las fronteras y se han convertido en refugiados. El conflicto está perjudicando a una generación entera de niños y el sistema educativo está pagando un precio muy alto.

La falta de espacios de aprendizaje seguros se une a otros factores como la inseguridad en las rutas escolares, discriminación, desplazamiento, falta de profesores y sustitutos. Las cifras así lo evidencian. Una de cada cuatro escuelas en Siria no puede ser usada porque tiene daños en la infraestructura, está destruida o está siendo utilizada para propósitos militares. Según la Unicef, por lo menos el 20 por ciento de los niños tiene que cruzar líneas activas del conflicto para llegar al colegio y presentar sus exámenes. Esta situación ha generado que más de dos millones de menores estén por fuera de la escuela.

Además, los profesores han pagado un alto precio. Desde el comienzo del conflicto cerca de 52.500 profesores abandonaron su trabajo.

La situación para los refugiados no es del todo mejor. En los países vecinos donde los sirios han llegado, más de 700.000 niños no están en el colegio, especialmente en Turquía y en Líbano. La razón: las escuelas están hacinadas y en algunos casos los padres no tienen la capacidad económica para pagar el transporte. Además, los niños tienen que adaptarse al currículo local, a la lengua o dialecto.

Iraq no está ajeno a esta situación. El conflicto sirio se expandió y cruzó las fronteras, el Estado Islámico controla gran parte de este país y ocupa importantes ciudades.

Se calcula que aproximadamente 700 niños fueron asesinados y otros 500 heridos en Iraq, y la cifra aumenta y aumenta. Se han desplazado cerca de tres millones de iraquíes, lo que ha causado perjuicios en la infraestructura educativa. Por lo menos 950 mil escuelas están afectadas.

En el último año, 1.200 colegios se convirtieron en refugios. La situación es dramática. En cada salón, en promedio, hay nueve familias de refugiados.

La Educación en peligro


Según las Naciones Unidas, aproximadamente dos millones de niños han dejado la escuela y más de 2.000 escuelas han sido dañadas o destruidas por la guerra. Para muchos niños, resulta sumamente difícil acceder a la educación. A medida que se esfuman las oportunidades para ampliar sus horizontes, se va perdiendo una generación entera. Hoy, las dificultades de acceso a la educación se traducen en menores posibilidades de obtener oportunidades y trabajos futuros, que permitirían a los niños evitar quedar atrapados en trabajos de baja categoría. El espacio para gozar de una infancia normal, con juegos, estabilidad y rutinas, ha desaparecido. La destrucción de las escuelas, que son más que las meras cuatro paredes dentro de las cuales los niños reciben educación, también ha destruido el espacio donde muchos niños cimentaron amistades duraderas.



Los niños se transforman en el sostén de la familia


Los conflictos fuerzan a los niños a crecer antes de lo debido. A menudo, se transforman en los sostenes de la familia, viéndose obligados a trabajar; a veces, terminan pidiendo limosna en las calles. Con frecuencia, su educación se interrumpe, su tiempo de juego se reduce y su niñez es alterada para siempre. 





lunes, 25 de mayo de 2020

La desigualdad en la educación refuerza los agravios y la injusticia 


La desigualdad en la educación refuerza los agravios y la injusticia Los dirigentes de los movimientos insurreccionales y las milicias armadas toman las armas por motivos políticos e ideológicos. 
En cambio, sus seguidores y partidarios están motivados a menudo por vivencias más directas de la injusticia social y económica (Stewart y otros, 2007). 
La gente puede optar por la violencia o apoyarla, si tienen la convicción de que las políticas y medidas injustas del gobierno están reduciendo sus oportunidades vitales. Los modos de asignar el gasto público, de organizar la representación política, de distribuir las oportunidades de empleo en el sector público y de enfocar aspectos esenciales de la identidad, como el idioma, la condición étnica o la cultura, son factores que pueden inducir a la gente a hacer uso de la violencia. La impresión de que uno es víctima de injusticias en materia de educación puede ser una poderosa fuente de agravio. 
Si los padres que consideran la educación como una vía para escapar de la pobreza y acceder al empleo, tienen la impresión de que a sus hijos se les niega la igualdad de oportunidades debido a su condición étnica, idioma, religión o lugar de domicilio, eso puede exacerbar los motivos de agravio de determinados grupos. 
Cuando las limitaciones del acceso a la instrucción y la discriminación en el empleo son la causa de que se den altos niveles de pobreza y desempleo entre los jóvenes de ciertos grupos, se recrudecen las tensiones sociales susceptibles de desembocar en conflictos violentos. En Nepal, la pobreza y la marginación, en particular entre las castas marginadas y los grupos étnicos de las zonas rurales, fueron factores decisivos del estallido de una insurrección que ha durado más de un decenio. 
El reclutamiento de escolares menores de edad fue muy considerable en las zonas donde la marginación socioeconómica o étnica era más evidente (Eck, 2010). Asimismo, en el Perú los rebeldes de Sendero Luminoso explotaron los altos índices de pobreza y desempleo de los jóvenes indígenas que habían recibido escasa instrucción escolar (Barakat y otros, 2008). 









lunes, 18 de mayo de 2020

Niños, docentes y escuelas en el frente de batalla 

 Los conflictos armados han puesto a los niños directamente en peligro. Se calcula que entre 1998 y 2008 más de dos millones de niños murieron a causa de los conflictos armados y unos seis millones quedaron inválidos.  

Aproximadamente 300.000 niños han sido reclutados como soldados y enviados al frente de combate por las partes en conflicto. 

 Y unos 20 millones han tenido que abandonar sus hogares, convirtiéndose en refugiados o desplazados internos (UNICEF, 2010a)  

Como esos datos indican, las formas de violencia descritas en la sección anterior también han afectado a los niños, que con frecuencia han sido objeto de ataques deliberados, o no han recibido suficiente protección, o han sido víctimas de ambas actitudes a la vez. 

 Las violaciones de los derechos humanos que esos hechos representan han tenido consecuencias directas para la educación. Los niños que han padecido traumas, problemas de inseguridad y desplazamientos acarreados por los conflictos armados tienen pocas probabilidades de desarrollar todo su potencial de aprendizaje.  

Además, los ataques directos contra los sistemas educativos son cada vez más frecuentes. Muy a menudo los grupos armados consideran que las destrucciones de escuelas y las agresiones contra alumnos y docentes son estrategias militares legítimas. 

 El problema es que no sólo las escuelas y los estudiantes se hallan en medio del fuego cruzado de los beligerantes, sino que los mismos lugares que deberían proporcionar un amparo seguro también llegan a ser objetivos militares de primer orden. 

Cada año, el Secretario General de las Naciones Unidas presenta al Grupo de Trabajo del Consejo de seguridad sobre la cuestión de los niños y los conflictos armados un informe relativo a seis tipos infracciones graves de los derechos de los niños: asesinatos o mutilaciones; reclutamientos en fuerzas armadas; ataques contra escuelas u hospitales; violaciones y otros abusos sexuales; secuestros; y denegaciones de acceso a servicios humanitarios (Kolieb, 2009).  
  • Los países víctimas de conflictos se están quedando rezagados La tarea de definir qué países son víctimas de conflictos no es en modo alguno sencilla.  

  • Sobre la base de las prácticas habitualmente utilizadas para preparar informes internacionales, se establece aquí un grupo de 35 países que fueron víctimas de conflictos armados en el periodo de 1999 a 2008

  • En el grupo figuran 30 países de ingresos bajos e ingresos medios bajos, en los que viven 116 millones de niños.  

  • En su conjunto, esos 30 países muestran algunos de los peores indicadores de educación del mundo, mucho peores que los de países de ingresos comparables que no se ven afectados por conflictos . En esos 35 países viven más de 28 millones de niños en edad de cursar primaria sin escolarizar, o sea, el 42% del total mundial. 

  • En el grupo de los países en desarrollo más pobres, esos niños representan el 25% de la población en edad de cursar primaria y casi el 59% de la población sin escolarizar. 

  • Los niños de los países donde hay conflictos no sólo tienen menos probabilidades de ir a la escuela primaria, sino que también tienen menos posibilidades de terminar sus estudios.  

  • La tasa de supervivencia en el último grado de primaria se cifra en un 65% en los países pobres víctimas de conflictos armados, mientras que en los demás países pobres alcanza el 86%.  

  • La tasa bruta de escolarización en secundaria de los países víctimas de conflictos (48%) es inferior en casi un 30% a la de los demás (el 67%) y en el caso de las niñas es aún más baja. 

  • Las secuelas de un conflicto se evidencian en las tasas de alfabetización. 

  • Tan sólo el 79% de los jóvenes y el 69% de los adultos están alfabetizados en los países afectados por conflictos, mientras que en los demás países pobres esas tasas se cifran respectivamente en un 93% y un 85%.  

  • Los problemas comienzan antes de que los niños lleguen a la edad ir a la escuela. En los países víctimas de conflictos, la tasa media de mortalidad de los menores de cinco años es más de dos veces superior a la de los demás países: doce de cada cien niños mueren antes de cumplir cinco años, mientras que en los países no afectados por conflictos mueren seis de cada cien.




                                 
 

jueves, 7 de mayo de 2020

El rendimiento escolar en los países pobres

La mayor proporción de pobres en el mundo vive en el Este asiático y el Pacífico, el Sur de Asia y África al Sur del Sahara. La inscripción escolar en estas regiones refleja su rendimiento económico.
            Según datos del Banco Mundial, en el Este asiático, con un crecimiento acelerado, la inscripción escolar primaria prácticamente era universal (99%) en 1997, frente a 86% en 1980. (Son cifras de inscripción netas, definidas como el porcentaje de niños en el grupo etario apropiado que están en la escuela; las tasas brutas de inscripción incluyen a niños que son mayores de lo acostumbrado para su nivel de grado y por lo tanto pueden exceder el 100%.) El Sur de Asia está muy rezagado, con apenas 77% de niños inscriptos en 1997, pero esto representa una gran  mejora respecto de 1980, cuando la inscripción neta era de sólo 64%. África al Sur del Sahara es otra historia. Si bien no se dispone de datos correspondientes a 1997, sabemos que la tasa de inscripción bruta cayó levemente entre 1980, cuando se estimaba en 54%, y 1996. En la actualidad es probablemente del 50%.